sáb

16

sep

2017

10 pelis sobre psicología

 

 

 

Se acerca el frío y los días de manta y peli… Así que el artículo de hoy os acerca a las 10 mejores películas a mi juicio sobre psicología y trastornos mentales para que estéis entretenidos  y además aprendáis un poco sobre esta disciplina.

 

  1. La naranja mecánica

Narra la historia de un grupo de jóvenes ultra violentos que se dedican a aterrorizar a la población. El protagonista, Alex, es sometido a un duro método psicológico de reeducación para convertirse en un ciudadano civilizado.

 

  1. Alguien voló sobre el nido del cuco

Cruel descripción del sistema psiquiátrico americano Randle, es un hombre de espíritu libre, que tras pequeños atracos es recluido en un psiquiátrico, en lugar de ir a la cárcel. A partir de éste hecho se narra la vida dentro del mismo así como las duras condiciones de cada uno de los enfermos que allí habitan.

 

  1. El experimento

Basada en el polémico experimento de Zimbardo donde 20 hombres son expuestos a una simulación de una prisión donde 8 hombres simulaban ser guardias y 12 hombres simulaban ser prisioneros, durante dos semanas y la recompensa seria de dos mil dolares.

 

  1. Mejor imposible

El protagonista de esta película de humor es Melvin, que padece trastorno obsesivo compulsivo. Desde la narración de su historia permite conocer los síntomas del trastorno así como los problemas que le origina en su rutina diaria.

 

  1. Una mente maravillosa

Un brillante estudiante de matemáticas comienza a obsesionarse con una teoría matemática original. La idea que al principio le lleva al éxito más tarde lo atrapa en las redes de la enfermedad mental, en concreto, de la esquizofrenia.

 

  1. Cisne negro

Dura película en la que la obsesión por el baile y la perfección llevan a la protagonista a que su mente le juegue una mala pasada en la que le sea muy complicado distinguir realidad y ficción.

 

  1. Rain man

El protagonista de la película es Raymond, un joven autista que vive recluido en un centro especial. Su hermano se acerca a él por motivos de herencia lo que les lleva a emprender un viaje juntos, llegando a entender su enfermedad.

 

  1. Inside out

Reciente película de Disney que nos transporta al mundo de las emociones. A través de la protagonista Riley, conoceremos su proceso interior de dejar de ser niña y convertirse en adolescente.

 

  1. Yo, yo mismo e Irene

Comedia donde el protagonista Charlie, sufre un trastorno disociativo que le lleva a tener dos personalidad totalmente opuestas. La película narra las peripecias de Charlie y su alter ego Hank para conquistar el amor de Irene.

 

  1. Requiem por un sueño

Dura visión del mundo de las drogas y de cómo las vidas de los personajes se van a traste tras meterse en este poco recomendable mundo. Desde un inicio despreocupado a un final trágico.

 

 

Espero que os gusten y que propongáis vuestras favoritas.

 

 

Cambio en positivo

dom

15

may

2016

¿Qué es mindfulness o atención plena?

 

 

 

Seguramente que muchos de vosotros habréis oído alguna vez esta palabra, pero quizá pocos os hayáis adentrado en conocer lo que realmente significa. Como todas las modas muchos dirán que han practicado “mindfulness” alguna vez, sin embargo es difícil practicar algo que es más bien una actitud ante la vida.

 

 

Durante mucho tiempo los psicólogos nos hemos esforzado por extender la idea de que es posible “controlar el estrés o los pensamientos”. Resultando en muchas ocasiones frustrante para pacientes o terapeutas que no lograban “eliminarlo” como si de una mala hierba se tratara. Esta creencia nos persigue a los psicólogos en la mayoría de nuestras consultas cuando un paciente dice “quiero que me quites esta ansiedad, esta depresión, este sufrimiento…” Resulta complicado en ocasiones explicar a la persona que tienes en frente que esta labor que ha leído en múltiples libros de auto ayuda y que está tan extendida en la sociedad es una hazaña imposible de alcanzar.

¿Cómo explicar esto sin caer en el desánimo o la desesperanza?

 

 

 A veces hay que partir de los múltiples intentos anteriores  de la persona de “eliminar aquello que les hace sufrir” y hacerles ver que quizá si tras tantos intentos no lo han conseguido, no es porque sean unos inútiles, si no porque el camino que han elegido no es el adecuado. Esto sorprende a quien lo escucha por primera vez y si después de esto deciden quedarse y seguir pensando juntos, será el momento de plantear la siguiente idea.

 

 

Imaginemos que tenemos dos botones dentro de nosotros. Uno que controla el nivel de sufrimiento al que estamos sometidos y otro que controla nuestra tolerancia al mismo. Todos pasamos nuestra vida intentando controlar el primero para saber la manera de reducir ese nivel y lo único que conseguimos es que el botón aumente de intensidad, pocos se fijan en el otro botón que ofrece una nueva posibilidad: Aumentar nuestra tolerancia al sufrimiento.

 

 

Es aquí donde podemos enlazar con la idea de lo que supone el mindfulness o atención plena. Gran parte del sufrimiento de nuestra vida surge de la frustración de no poder manejar el primer botón. Nuestra mente nos bombardea con multitud de mensajes que nos recuerdan lo inútiles que somos, como en aquella asignatura de la carrera que suspendiste a pesar de estar todo el verano estudiando o como en esa otra ocasión en que conociste a una chica que te encantaba y no fuiste capaz de decirle nada y podríamos seguir… Si caemos en el error de creer a pies juntillas estos pensamientos, ya no estaremos sufriendo solo por la situación presente si no por el conjunto de errores anteriores que nuestra mente se encarga de mostrarnos.

 

 

La mente funciona así y no podemos pararla… ¿qué hacer entonces? Ser conscientes de cuando este mecanismo comienza a funcionar y ocuparnos de volver al presente. Un mecanismo que suele utilizarse para esto es la respiración. Observar nuestra respiración nos recuerda que solo respiramos en el presente. Existen otros mecanismos  para devolvernos al presente como son los sentidos: solo vemos, oímos, sentimos y olemos en el presente, por lo que si nos centramos en ellos volveremos a conectar con la situación presente.

 

 

¿Qué es entonces mindfulness?

 

Atención al presente + aceptación

 

 

Atención a pensamientos y emociones sin juzgar si son correctos o no. Sin intentar apagar el botón del sufrimiento por muy molesto que nos resulte, aceptando que no depende de nosotros poder apagarlo, pero si depende de nosotros poder aumentar nuestra tolerancia hacia él mediante el “desapego”, es decir, no dejándonos llevar por todos los pensamientos que produce nuestra mente, dejarlos pasar y volver a conectar con el presente.

 

 

 

 

 

Mindfulness es simplemente…

 

 

“ser consciente de lo que está sucediendo ahora mismo sin desear que sea diferente.

 

Disfrutar de lo agradable sin aferrarse a ello, cuando cambie (porque lo hará),

 

Permanecer con lo desagradable sin temor a que siempre sea así (porque no lo será)”

 

James Baraz

 

 

 

 

 

 

 

Elena de Miguel

Psicóloga

 

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lun

12

oct

2015

La importancia del apego para un buen desarrollo infantil

En la sociedad en la que vivimos cada vez es más complicado conciliar la vida en familia y dar el paso de tener un bebé. El trabajo, en la mayoría de los casos,  nos impide pasar suficiente tiempo en casa. Esto choca enormemente con  la necesidad de una crianza donde la figura de apego esté presente y disponible durante los primeros años de vida para el buen desarrollo del niño.


Pero ¿qué es el apego? Y ¿por qué su importancia?


En el campo del desarrollo infantil, el apego se refiere a un vínculo específico y especial que se forma entre madre-infante o cuidador primario-infante. El vínculo de apego tiene varios elementos clave:

  1. Es una relación que perdura en el tiempo.
  2. Dicha relación produce seguridad.
  3. La pérdida o la amenaza de pérdida de la persona, evoca una intensa ansiedad.

Un apego saludable en la infancia, provee una base sólida para futuras relaciones saludables como adulto.


El principal investigador respecto al tema fue Bowlby, quien habla de que el vínculo cobra especial importancia a partir de los 6 meses del bebé y hasta los dos años aunque perdura posteriormente. En este periodo el niño es especialmente sensible y vulnerable si se produce una ruptura en la relación o abandono por parte de la figura de apego hacia el bebé.  

Spitz en 1947 estudió a bebés que habían sido separados de sus principales cuidadores al poco tiempo de nacer y que debían vivir en “casas- cuna” observó cómo  cuanto más tiempo pasaban estos bebés sin su figura de apego o sin ninguna figura sustitutoria, más devastadoras eran las consecuencias para ellos. Desde lo que se denominó “depresión anaclítica” hasta incluso la muerte, si no volvían a tener contacto con otro cuidador.



Cuando un bebé nace está totalmente indefenso por lo que necesita a una figura, normalmente la madre, que le cuide y vaya dando sentido a las experiencias que va viviendo. Si llora, ella va poniendo palabras a lo que le pasa “tienes hambre, tienes sueño…” Lo vital para el desarrollo del apego es el contacto físico, el amor, el calor humano, el cariño… Más incluso que el alimento, como demostró otro autor que experimentó sobre el tema (Harlow). El niño va aprendiendo si tiene un apego seguro que esa figura “siempre está ahí para mí” por lo que confía y esto le ayuda a empezar a salir y explorar el mundo. Si por el contrario hay separaciones prolongadas del bebé o la figura de apego no se muestra disponible, siendo incapaz de calmar al bebé cuando vuelve, no se desarrollará un buen vínculo de apego.  

Esto fue estudiado por Ainsworth mediante un experimento denominado “la situación extraña”.  Los niños eran separados de sus madres durante algunos minutos y se observaba su reacción en el reencuentro. Pudiendo observar claramente como un niño con apego seguro podía ser calmado fácilmente al regreso de la madre, mientras que a los niños con apego inseguro les resultaba muy complicado calmar su ansiedad.  Este experimento está explicado perfectamente en el vídeo que os dejo a continuación.



Hay derechos que no tenemos en la actualidad pero frente a los que tenemos que seguir luchando y más allá de esto, es importante tener siempre en la cabeza si tienes un bebé o tienes pensado tenerlo, la importancia de ser esta figura, que aunque no pueda estar siempre disponible, por lo menos cuando lo esté, lo esté 100%, siendo capaz de dar el amor, la seguridad y la calma que un bebé necesita en sus primeros años para prevenir posibles problemas más adelante.




Elena de Miguel

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dom

29

mar

2015

Autismo: 5 signos que nos ayudarán a conocerlo

 

Hoy es el día mundial del autismo. Un trastorno sobre la que todavía hay mucho desconocimiento tanto sobre las causas que lo originan, como entre la población, ya que pocos saben qué es exactamente el autismo. Aprovechando que hoy es su día, quería acercaros un poco a todos estos niños y adultos que resultan tan incomprendidos.



El trastorno comienza a manifestarse al poco tiempo de nacer, por ello se considera un trastorno del desarrollo (antes de los 3 años ya está instalado). Comienza a mostrar sus signos temprano, con 18 meses cuando cualquier niño empieza a adquirir las habilidades del lenguaje y a compartir intereses con el adulto, estos niños sin embargo muestran dificultades con el lenguaje e intereses distintos al resto de niños. Mientras un niño señalará un perro cuando va por la calle para enseñárselo a papá un niño con autismo no tendrá esta capacidad de interacción.



Mientras otros niños empiezan a estar interesados en el contacto con otros adultos o niños, es decir, en la interacción social, los niños autistas tienen dificultades para establecer relaciones sociales. Tanto por el lenguaje como ya dije como por los intereses tan distintos. Pueden pasar horas por ejemplo mirando la rueda de una bicicleta y prefieren actividades en solitario.



Son muy sensibles al sonido y a la vista por lo que cosas que a nosotros nos parecen normales como el sonido de un coche o una moto, para ellos puede ser como si pasara un avión en frente de su cabeza, motivo por el cual se asustan y se alteran.



No es que no tengan sentimientos si no que tienen dificultades para expresarlos y sobre todo para entender los sentimientos de otros. Los psicólogos decimos que carecen de teoría de la mente. Esto quiere decir que no pueden distinguir que el otro es una persona distinta a él mismo. No puede hacerse una idea de lo que piensa o de lo que siente, es por ello que no entienden la mentira, ni las ironías por ejemplo. Su manera de entender todo es de forma literal.



El autismo puede tener distinta gravedad y lo más común es que ni siquiera puedan adquirir el lenguaje o tengan un lenguaje propio que nadie más entiende. Esto no quiere decir que tengan porque tener discapacidad intelectual, aunque puede ir acompañado. Los niños autistas tienen capacidades en las que pueden ser sobresalientes por ejemplo en cálculo matemático pero no son capaces de adquirir otras como por ejemplo el lenguaje.



Otra de las dificultades que tienen es que se adaptan muy mal a los cambios. Necesitan rutinas muy estables para poder desenvolverse bien. Imagínate un mundo que no entiendes y que encima está en constante cambio.



Por último son frecuentes lo que nosotros llamamos esterotipias es decir movimientos o acciones repetidos sin ninguna finalidad aparente.  Por ejemplo sacudir o girar las manos, repetición de palabras…



Estas son las características más importantes pero no hay que olvidar que cada persona es un mundo y cada niño con autismo ante todo es una persona y no debe juzgársele por su etiqueta de autista. Igual que ellos no entienden nuestro mundo y hacen muchos esfuerzos por entenderlo, nosotros también deberíamos hacer el mismo esfuerzo para entenderles a ellos. Así que os dejo un vídeo muy cortito en el que podéis experimentar por dos minutos que significa ser autista.

 



Elena de Miguel


 

 

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sáb

21

feb

2015

El ciclo vital familiar




















En psicología no solo nos hemos centrado en el estudio del individuo. Cada vez cobra más importancia el entorno y sobre todo en el enfoque sistémico, la familia.

La familia es el primer sistema en que vive el niño cuando nace y el de mayor influencia hasta al menos la adolescencia.

Todas las familias desde que se crea una pareja hasta que la pareja decide tener hijos y estos van creciendo pasan por una serie de etapas, que plantean distintos retos a la familia. Dedicaremos hoy por tanto este espacio a analizar estas fases así como los retos que plantea cada una.

 


El ciclo vital familiar, son por tanto las distintas fases por las que atraviesa una familia, que promueven el crecimiento y desarrollo del ser humano en la familia y con la misma;  colabora en el desarrollo de sus potencialidades.



Cada etapa plantea una crisis a la familia, es decir, la familia tiene que poner en marcha nuevos mecanismos de adaptación para adaptarse al cambio.


Estas etapas son:


1. Formación de la pareja: implica generar acuerdos entre ambos miembros para el funcionamiento de la pareja y como gestionar los desacuerdos. Así como nuevas maneras de relacionarse con sus familias de origen y con sus amistades.

 

2.  Nacimiento de hijos y familias con hijos pequeños: el nacimiento de los hijos requiere una reorganización de los roles para incluir un nuevo miembro, nuevas reglas y nuevas tareas. Implica desarrollar habilidades parentales, y enfrentarse a la gran responsabilidad de criar a los hijos. Establecer normas que preserven su autoridad como padres pero que a la vez alienten  la autonomía de los hijos.

 Cuando empiezan a ir al colegio también tendrán que aprender a lidiar con un nuevo sistema, el escolar.

Además dentro de este espacio con hijos, la pareja deberá enfrentarse al reto de encontrar su propio espacio como pareja.

 

3. Familia con hijos adolescentes: los hijos al hacerse mayores van relacionándose con más gente y va cobrando cada vez más importancia el sistema de iguales (los amigos). Esto hará que los padres tengan que negociar sus reglas sobre todo en cuanto a la autonomía; ya que los hijos pedirán más independencia y tenderán a poner a prueba el sistema familiar.  Para que este proceso se complete con éxito es necesario que esta independencia vaya acompañada de responsabilidades.

 

4. Nido vacío: Los hijos, ahora adultos jóvenes, abandonan el hogar y los padres se enfrentan al final de su vida laboral y al reencuentro como pareja. La familia deberá aprender a gestionar el dolor por la separación de sus hijos y replantearse su vida en pareja.

 

5. Retiro de la vida activa y vejez: en esta etapa surgen nuevos temores (convertirse en un anciano inútil, temor a la muerte, temor a intentar otros estilos de vida…). Las tareas a resolver son mantener el contacto con la familia extensa, enfrentar las muertes de personas queridas, ocupar el nuevo rol de abuelo y hacer balance de la propia vida.

 



Como habréis visto estas etapas son universales y hacen que los miembros de la familia tengan que poner en marcha nuevas habilidades para adaptarse a cada una. Debemos tener claro que este es un proceso normal por el que todos pasamos. Todos los cambios en la vida requieren que seamos lo suficientemente flexibles para seguir y no quedar estancados en ninguna fase de este proceso.

 








 

Elena de Miguel


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mié

11

feb

2015

Trastornos de personalidad: ¿qué sabes de ellos?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El tema de la personalidad siempre ha sido controvertido en psicología. Para empezar ¿qué es la personalidad? Según la RAE de una manera muy simple, sería el conjunto de rasgos y cualidades que configuran la manera de ser de una persona y la diferencian de las demás. Pero claro siguiendo esta definición ¿qué es normal y qué no?

 

 

Para responder a esta pregunta se ha considerado que existe una patología de la personalidad cuando estos rasgos o cualidades que se han desglosado en (patrones de comportamiento, emociones y pensamientos)  son tan rígidos que impiden a la persona adaptarse a la sociedad en la que vive y le crean problemas al relacionarse con la gente de su entorno.

 

Las personas nos caracterizamos por tener que adaptarnos a múltiples entornos y tener que relacionarnos con personas muy diversas. Podríamos decir que tenemos que desempeñar diferentes roles. Una persona puede ser a la vez padre, esposo, médico, presidente de la comunidad de vecinos, jugador de futbol en el equipo del barrio… Parece obvio que esta persona no se comportará igual en cada uno de estos contextos.

 

A las personas que tienen trastornos de la personalidad les resulta muy complicado adaptarse a los cambios en el entorno y se encuentran especialmente afectados por ellos. A diferencia de otros problemas mentales los trastornos de personalidad son muy estables en el tiempo y suelen aparecer al final de la adolescencia que es cuando se considera que el carácter se está formando. Es por ello que son los más complicados de tratar.

 

Aunque se han utilizado múltiples clasificaciones dentro de los trastornos de personalidad la más ampliamente compartida es la que plantea el manual diagnóstico de salud mental (DSM). Según este manual dependiendo del tipo de dificultad que tenga la persona en la adaptación habría 3 tipos de trastornos:

 

 

Los llamados del grupo A “raros o excéntricos” se caracterizan por ser desconfiados y tener problemas en las relaciones, bien porque creen que les van a hacer daño, porque no les interesan o porque tienen creencias extrañas que su cultura no comparte.

Estarían dentro de este grupo:

 

  • Trastorno paranoide de la personalidad: interpreta las intenciones de los demás como maliciosas lo que le hace estar constantemente suspicaz y desconfiado.
  •  Trastorno esquizoide de la personalidad: no desea, ni disfruta de las relaciones sociales, por lo que tiende al aislamiento y a no disfrutar con apenas ninguna actividad. Siendo característico también la escasa expresión emocional ante las circunstancias, parece inmutable.
  • Trastorno esquizotípico de la personalidad: además de la dificultad para relacionarse tiene frecuentes distorsiones en la forma de pensar, con creencias y extrañas y comportamientos excéntricos.

 

En el grupo B “dramáticos, emocionales o inestables” se caracterizan por tener problemas en la regulación emocional siendo característica una excesiva emocionalidad o una ausencia de empatía dependiendo del tipo. Incluye:

 

  • Trastorno antisocial de la personalidad: es característica una ausencia de empatía no siendo consciente de lo que siente el otro lo que les lleva constantemente a violar los derechos de los demás para conseguir lo que desean.
  • Trastorno histriónico de la personalidad: se caracterizan por una emocionalidad superficial que parece teatral como si estuvieran constantemente actuando.
  • Trastorno narcisista de la personalidad: frecuentes sentimientos de grandiosidad con constante necesidad de admiración, llegando incluso a ser abusivos en su relación con otros.
  • Trastorno límite de la personalidad: es un patrón inestable en la emocionalidad y en la relación con otros con constantes sentimientos de vacío respecto a su identidad.

 

El grupo C son los “ansiosos o temerosos” en los que son frecuentes los sentimientos de miedo excesivos respecto a las relaciones sociales, a la separación o con una constante necesidad de control. Incluyen:

 

  • Trastorno evitativo de la personalidad: caracterizado por una excesiva sensibilidad al rechazo, la humillación o la vergüenza lo que les lleva a relacionarse poco.
  • Trastorno obsesivo de la personalidad: son personas perfeccionistas en exceso, con devoción por el trabajo y con dificultad para expresar afectos
  • Trastorno dependiente de la personalidad: son personas pasivas que tienden a que los demás asuman sus responsabilidades, sintiéndose incapaces de valerse por sí mismos.

 

Otro de los problemas que ocasionan estos trastornos es la dificultad para encuadrarlos en una determinada categoría. Se observa una gran relación entre varios de ellos, sobretodo del  mismo grupo. Es por ello que se están proponiendo modelos dimensionales, es decir, encontrar los rasgos que comparten todos para poder situarlos en un continuo. Por ejemplo algunas variables que se contemplan son: emocionalidad negativa vs estabilidad emocional, introversión vs extroversión, desinhibición vs autocontrol…

 

Como ya decía anteriormente el tratamiento de estos trastornos es el que más dificultades ha ocasionado en psicoterapia, considerándose en ocasiones el tratamiento de por vida o al menos en los momentos de cambios importantes de la persona. No obstante cada vez se están haciendo más avances para entenderlos mejor y hay terapias que han demostrado que funcionan.

 

Espero que esta explicación arroje un poco de luz a este complicado tema.

 

 

 

Elena de Miguel

 


 

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lun

29

dic

2014

5 respuestas para mejorar la educación de tus hijos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las Navidades son un periodo que a los niños les encanta, pero los padres pueden acabar muy “quemados” al tenerlos 24 horas en casa. En vez de disfrutar de tener más tiempo con sus hijos los padres acaban deseando volver a la rutina. Para evitar que esto pase, tenemos al menos que reflexionar un poco sobre ello.

 

 

Todos venimos de un estilo educativo determinado que hemos recibido a lo largo de nuestra vida. Algunos estarán de acuerdo con como sus padres les han educado y otros se situarán totalmente en contra y harán lo opuesto. En cualquier caso es inevitable reconocer su influencia.

 

 

Para entenderlo un poco mejor primero tenemos que entender que existen 2 modelos ineficaces de educación. Y los llamamos ineficaces porque impiden a los niños conocer cuáles son las reglas que rigen su casa y adquirir responsabilidad en su cumplimiento.

 

a) Estilo permisivo: son padres que se dedican a dar sermones, enseñanzas, repetir el mensaje, dar argumentos de porque no está bien hacer algo o es mejor hacer otra cosa. Podríamos decir que son unos padres “que hablan y hablan pero no actúan”. Como mucho pueden llegar a amenazar al niño con un castigo, que tanto ellos como su hijo saben que nunca va a ocurrir. Es decir sus palabras dicen “haz esto” pero sus acciones dicen “no tienes porque hacerlo”.

 

b) Estilo punitivo: el castigo es su arma por excelencia. Si el hijo no cumple las reglas rápidamente establecen una consecuencia que en la mayoría de los casos suele ser excesiva. También recurren a gritos y pueden soltar alguna “bofetada” si ven que el resto no funciona. En sus hijos producen por un lado que se corte la conducta problemática en la mayoría de los casos pero una gran hostilidad en el ambiente, ya que los hijos suelen considerarlos “injustos” y desde luego no aprenden nada sobre responsabilidad o autocontrol.

 

 

¿Qué alternativa existe?

 

Lo que podríamos llamar estilo educativo democrático. Lo más característico de este enfoque es que los mensajes verbales son muy claros y van seguidos de una acción que les apoya. Este límite conductual se expondrá de una manera lógica por lo que ha pasado, no como una manera de demostrar “que aquí el que manda soy yo”.

 

Diremos “hijo sé que lo sabes hacer bien, pero “X” conducta no es apropiada por lo que tendrá “X” consecuencia” otra manera de exponerlo sería “puedes seguir haciendo (conducta inadecuada) y pasará (consecuencia) o hacer esto otro (conducta apropiada) ¿qué prefieres?”

 

Los niños no nacen sabiendo las reglas, deben aprenderlas mediante un proceso de enseñanza en que los padres son los profesores. De la misma forma que nos gustaría que el profesor de matemáticas hablara de una manera clara con nuestros hijos, tuviera paciencia, expusiera la materia de una forma sencilla en “el aprendizaje de límites” los padres deben ser “el profesor modelo”.

 

Cuando los niños son pequeños tienen lo que se llama “pensamiento concreto” esto significa que aprenden a través de la experiencia. Para ellos no es tan importante lo verbal, como lo que experimentan en sus “propias carnes” (lo que ven, lo que oyen, lo que tocan…).

 

La manera en que los niños aprenden las reglas es por tanto poniéndolas a prueba. Estas conductas de “poner a prueba” que molestan tanto a los padres para los niños responden a las preguntas de lo que está bien o lo que está mal.

 

Si los límites son blandos, es decir, la palabra dice “para”, pero la conducta dice “no es necesario” los niños aprenden también a dar mensajes mixtos y dicen “ya lo haré” mientras su conducta dice “no tengo intención de hacerlo”.

 

Establecer límites firmes es sencillo pero requiere formas distintas a las que estamos acostumbrados. Veamos un ejemplo.

 

Imaginemos que una niña de 3 años está en la mesa haciendo burbujas con su taza y sin tomar el desayuno. Su padre con voz tranquila dirá “en la mesa no se hacen burbujas. Sé que sabes usar la taza adecuadamente pero si no lo haces tendré que quitártela”. La niña para y a los 5 minutos vuelve a hacer lo mismo. Sin decir más, el padre coge la taza y se la lleva “podrás tener la taza cuando suene la alarma”. Pone el cronómetro y 10 minutos después se la devuelve. Sin recordatorios, ni amenazas. Esta conducta se repetirá de la misma forma las veces que haga falta.

 

 

Algunos dirán “claro, la teoría es muy sencilla pero tendrías que ver a mi hijo”. Efectivamente en un artículo es muy difícil explicar cómo  reaccionar ante cada puesta a prueba de los hijos, no obstante será útil llevar a cabo los siguientes pasos:

 

1. Ser consciente del tipo de educación que he recibido yo. ¿Cómo me puede estar influyendo esto en la actualidad?

 

2. ¿En qué modelo me reconozco más? Permisivo, punitivo, mixto…

 

3. ¿Mis mensajes verbales son claros? ¿Mis mensajes van apoyados por un límite conductual firme? A veces para esto es útil grabarse o preguntar a otras personas presentes (familiares, amigos).

 

4. ¿Qué ha aprendido mi hijo de esta interacción?

 

5. ¿Qué haría distinto la próxima vez yo como padre?

 

 

Creo que si se empiezas a poner en marcha estas 5 preguntas inevitablemente mejorarás en tu tarea de “profesor de límites”.

Os invito no obstante a plantear vuestras dudas, consejos o comentarios que os surjan después de leerme.

 

 

 

 

Elena de Miguel

 

 

 

 

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lun

08

sep

2014

¿Qué hace eficaz a la psicoterapia?

 

Seguro que alguno de los que estáis leyendo esto, os habéis hecho alguna vez esta pregunta. Teniendo en cuenta que hay tantas corrientes y tantos estudios sobre la eficacia de un tratamiento para tal o cual problema parece que no se ha llegado a un claro consenso y que lo que une a las distintas terapias es más de lo que les separa.

 

 

Hace ya bastante tiempo hubo un autor llamado Frank que dedicó un libro a este asunto, “persuasión y curación”.

 

 

 

A continuación hablaré de aquellos factores que se considera que todas las psicoterapias tienen en cuenta y por tanto hacen eficaz la psicoterapia. Para que también aquellos que estén pensando en empezar un proceso terapéutico sepan lo que se van a encontrar.

 

 

Dentro de las características del cliente es muy importante que éste tenga una expectativa positiva respecto al tratamiento o lo que es lo mismo, que crea que la psicoterapia le va a ayudar a solucionar su problema. Esto también estaría relacionado con el efecto “placebo” presente en cualquier tipo de tratamiento; por el que si crees que algo funciona, es más probable que funcione también en tu caso, y también ocurre a la inversa.

 

 

Dentro de los procesos de cambio, es decir lo que ocurre “mientras o durante” el proceso terapéutico. Aquí hay muchos factores implicados:

 

 

  • -          Expresión emocional

 

  • -          Adquisición de conductas nuevas

 

  • -          Ser consciente o darse cuentas, lo que podríamos llamar “abrir los ojos”

 

  • -          Aprendizaje emocional e interpersonal, es decir, aprender a entender nuestras emociones y a relacionarnos con la gente

 

  • -          Pruebas de realidad, esto quiere decir que el cliente puede “ensayar” en consulta aquellas cosas que luego pondrá en marcha en la vida real

 

  • -          Sugestión y persuasión

 

  • -          Logros o experiencias de dominio

 

  • -          Identificación con el terapeuta y terapeuta como modelo de conducta.

 

  • -          Aprender a manejar las consecuencias que puede tener una acción y con ello poder anticipar lo que provocamos con nuestras acciones y adaptarlo.

 

  • -          Disminución de la tensión

 

  • -          Desensibilización: lo que ocurre cuando ponemos en marcha una acción que temíamos realizar y vemos que las consecuencias que temíamos no ocurren, es decir, una reducción del miedo.

 

  • -          Educar, informar. El mero hecho de tener una explicación para nuestro problema, ya es en sí mismo curativo.

 

Sería inevitable obviar que las características del terapeuta influyen. Por eso es tan importante que cuando una persona acude a terapia se sienta a gusto con su terapeuta, por la confianza que va a depositar en él a lo largo del proceso. El terapeuta:

 

  • -          Debe proyectar “positividad” o esperanza al cliente

 

  • -          Calidez

 

  • -          Genera empatía, esto hará que el cliente se sienta comprendido

 

  • -          Es aceptado y reconocido por el cliente como una figura de referencia

 

 

Por último son importantes las normas que rigen la terapia, o lo que podríamos llamar la “estructura”

  • -          Uso de técnicas o rituales: todas las corrientes independientemente de su marco teórico suelen usar técnicas o lo que podríamos llamar “ejercicios” que facilitan que se localicen y trabajen temas importantes para el cliente.

 

  • -          Exploración del mundo interno, porque fuera del marco terapéutico en general no prestamos mucha atención a estos aspectos y en terapia se convierten en el foco principal.

 

  • -          Marco terapéutico: es el "contrato" en el que se establecen la duración de las sesiones, los honorarios, el distanciamiento entre sesiones, el rol del cliente y terapeuta y con ello se fija también el compromiso que implica acudir a terapia.

 

  • -          Atención a la comunicación verbal y no verbal. También foco importante de la terapia al referirse constantemente el terapeuta sobre lo que percibe en su cliente. Por ejemplo: “¿eres consciente de que al nombrar a tu marido has cambiado el gesto de tu cara?”

 

  • -          La relación terapéutica. El hecho de tener una persona que te comprende y te apoya incondicionalmente sin juzgarte también resulta en sí mismo curativo.

 

 

Como veis son múltiples los aspectos que hacen que la terapia llegue a buen puerto. Conocerlos tanto para el cliente como para el terapeuta es necesario puesto que nos enseñan como maximizar los resultados y entender un poco más en que consiste la terapia.

 

 

 

 

 

Elena de Miguel

Psicóloga y coach

 

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jue

10

jul

2014

La invisibilidad del niño triste

El otro día en consulta, una madre venía acompañada de su hijo.

 

 

Un niño según ella muy bueno, “si lo dejas ahí solo tú tranquila que no se va a mover” ¡Qué suerte! Pensaran aquellos que tienen hijos movidos y que tienen que andar con 100 ojos para que no haga alguna de las suyas. Lo cierto es que si observabas la expresión de este niño no pasaba inadvertido que estaba triste.

 

 



Lo normal en un niño pequeño hasta que ya entienden mejor las “normas sociales” es que no pare quieto, que canturre, que juegue…
Los niños tristes normalmente suelen pasar desadvertidos porque son silenciosos, no se mueven demasiado, no exploran demasiado así que en principio no hay peligro para ellos. Incluso en el colegio será más habitual que llamen a la madre de un niño que habla mucho que a la de uno que permanece callado. Puede que empiece a llamar la atención si no hace sus tareas, si no se relaciona, pero en muchos casos se atribuirá a que es vago o introvertido.

 



Hoy quería reivindicar la visibilidad de los niños tristes. Si observa que su hijo es “demasiado bueno”, que prefiere estar encerrado en su habitación solo a salir, que no habla demasiado con compañeros o en familia, préstele atención.

 

 

 Algunos de los signos que nos pueden indicar una depresión infantil son los siguientes:


- Estar continuamente triste, irritable, llorar con facilidad y con rabietas o berrinches frecuentes.
- Pérdida de interés por los juegos o la escuela o cambios en el rendimiento escolar
- Menos energía, cansancio frecuente
- Poca comunicación
- Tendencia al aislamiento
- Expresa baja autoestima, despreciándose a sí mismo (ideas de inutilidad, incapacidad, fealdad…)
- En los juegos elige escenas y finales tristes.
- Alteraciones en el sueño
 - Quejas somáticas (dolores de cabeza, de estómago…)
- Cambios en el apetito y peso habitual

 


¿Cómo proceder si detecto que mi hijo está triste?



Aunque la depresión parece una enfermedad "de personas mayores" cada vez está siendo más frecuente en niños pequeños. Por la situación de crisis, por las familias desestructuradas, por situaciones de bullying, por la pérdida de un ser querido... Cualquiera de estos cambios puede hacer que un niño se deprima.

 


Si detecta varios de los signos y síntomas arriba descritos, el ánimo triste es probable que esté presente en el niño. Comience por interesarse por la vida del niño. Si ha habido algún cambio importante en el colegio o con los compañeros, si alguna situación familiar ha podido afectarle. A veces se les oculta información a los niños de cosas que suceden a su alrededor por miedo a que sufran o porque no se sabe cómo explicárselo. Los niños, a su manera, pero siempre son conscientes de lo que pasa. Si no se conversa con ellos, aclarando las dudas que les puedan surgir,  pueden llegar a interpretaciones propias que pueden hacerle mucho más daño.

Imaginemos que unos padres se divorcian y el niño piensa que ha sido por su culpa o que alguien muere y cree que ya no está porque él hizo algo malo. Estas explicaciones que a nosotros pueden parecernos absurdas,  para  los niños desde su egocentrismo infantil se tornan como la única alternativa. Es por ello importante adaptar las explicaciones a su nivel de entendimiento, pero siempre explicar lo que pasa.

 

 


Si tras hablar con él y prestarle atención, el problema persiste lo más recomendable es ponerse en manos de un profesional. Actualmente existen tratamientos psicológicos de sobrada eficacia para problemas de depresión en niños.

 

 

 

Elena de Miguel

Psicóloga y coach

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lun

16

jun

2014

Emociones, esas grandes desconocidas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las emociones son algo habitual en nuestras vidas ya que no hay un solo día en que nos libremos de ellas, de ellas se nutren también las películas, novelas, canciones… ¿pero alguien las entiende? Hay gente que ni siquiera tiene claro para qué sirven.

 

 

 

Ese es mi objetivo de hoy. Por una parte ayudarte a entender las funciones de las emociones y por otro intentar sacarles el máximo provecho.

 

 

 

Empezando por el principio la función principal de las emociones es darnos información. Responden a sucesos internos o externos, a veces son muy útiles y otras veces tenemos que conocerlas para no caer en sus trampas.

 

 

 

 

En general las más sanas responden a situaciones presentes. Por ejemplo, si la persona con la que he quedado llega tarde es normal que me sienta enfadada o molesta. Si un amigo me da una sorpresa y siento alegría... Hasta ahí ningún problema. 

 

 

 

A veces sentimos emociones al recordar situaciones pasadas o al imaginar situaciones futuras. Esto puede convertirse en un problema, si por ejemplo una situación pasada nos genera la misma emoción ahora al recordarla que en el pasado o cuando nos da por anticipar catástrofes que nunca van a ocurrir. En estos casos la emoción no cumple una función saludable por la fuerte intensidad y duración de la emoción; salvo en estos casos también estaríamos dentro de la normalidad.

 

 

 

 

La emoción es una combinación de sentimientos corporales y pensamientos. En terapia, la activación de las emociones es un requisito previo para poder cambiarlas y a veces es necesario después de experienciarlas poder crear un nuevo significado que nos permita seguir avanzando y no apegarnos a la emoción.

 

 

 

 

Si tuviéramos que resumir las funciones de las emociones serían las siguientes:

 

 

  •  La emoción nos informa de que algo ha sucedido
  • También informa a otras personas

 

  •  Nos prepara para la acción

 

  • Si ocurren respecto a una persona cercana, nos ayudan  a saber en qué estado está la relación con esa persona.

 

  •   Evalúan si las cosas nos van bien o no

 

 

No siempre nos gusta lo que sentimos pero es necesario prestar atención, es como si decidiéramos prescindir de uno de nuestros sentidos ¿a qué no lo haríamos a pesar de que no nos guste lo que vemos u oímos? Las personas que deciden ignorar esta información tienen muchos problemas interpersonales.

 

 

 

Un primer paso que te propongo es que para incrementar tu conciencia emocional realices un diario emocional. En él, 3 veces al día escribe la última emoción que has sentido y describe tu experiencia.

 

 

 

¿Qué nombre le darías a esa emoción? ¿Cuál es la emoción que aparece de forma más repetida en tu vida? ¿En qué duración e intensidad? ¿Qué sentiste en tu cuerpo? ¿Había algún pensamiento? ¿Hiciste algo o sentías la necesidad de hacer algo? ¿Qué situación la provocó? ¿Qué información te está dando?

 

 

 

Una vez que realices habitualmente este ejercicio tendrás el primer paso superado: serás consciente de tus emociones.

 

 

 

Un segundo paso muy importante es que distingas entre los distintos tipos de emociones que existen, no de todos nos podemos “fiar” igual, algunos ocultan y otros no dicen del todo la verdad.

 

 

Veámoslo:

 

 

  •  Emociones primarias adaptativas serían las que decimos que surgen en el presente en respuesta a una situación, son adaptativas.

 

  •   Si esta emoción en principio adaptativa se vuelve crónica, nos genera gran malestar…pasaría al segundo grupo, emoción primaria desadaptativa.

 

  • Las emociones secundarias serían aquellas que aunque aparecen en un primer lugar en realidad, al profundizar un poco más ocultan una emoción más real. Por poner un ejemplo un chico que le ha dejado su pareja por otro y esta enfadadísimo, parece normal ¿no? Pero ¿qué puede haber detrás de este enfado? ¿Quizá tristeza? Si nos quedamos en la emoción superficial probablemente no lleguemos a la tristeza que hay detrás.

 

  •  Un último grupo lo formarían las emociones instrumentales, su nombre viene de que las usamos como instrumento para conseguir algo, son a veces manipulativas y lo peor de todo es que la mayoría de veces no somos del todo conscientes de ellas; pero quizá si preguntas a alguien cercano sepa decirte un estilo emocional tuyo que le “saca de sus casillas”. Quizá llorar cada vez que te acusan de algo, quizá enfadarte y gritar cuando no te quieren dar la razón… Si son utilizadas con mucha frecuencia pueden generar rechazo en el otro al sentirse utilizado, sin saber nosotros muy bien por qué.

 

 

 

Cuando hemos llegado  a este punto y hemos sido capaces de saber ante qué tipo de emoción nos encontramos habremos alcanzado nuestro segundo objetivo de hoy: aprovechar la información que nos dan las emociones para saber cuándo guiarnos por ellas porque son auténticas y saludables  y cuando necesitamos ser sinceros con nosotros mismos porque hay información que nos están ocultando.

 

 

 

 

Este es un largo proceso que requiere mucha práctica, pero espero que te animes a andar por el resbaladizo sendero de las emociones sin miedo a caer a veces porque si eres capaz de prestar atención al camino descubrirás cosas maravillosas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Elena de Miguel

 

Psicóloga y coach

 

 

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dom

11

may

2014

Aclarando términos II: 5 figuras y funciones distintas dentro de la psicología

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

Hay diversas palabras que se utilizan indistintamente dentro del ámbito de la psicología y pueden dar lugar a confusiones porque los papeles y funciones que realizan son distintas. Es por ello que en este artículo pretendo aclarar algunas dudas al respecto: ¿Es lo mismo un psicólogo que un psicoterapeuta? ¿Es lo mismo un psicólogo sanitario que un psicólogo clínico? ¿Un coach tiene que ser psicólogo? Sigue leyendo y lo descubrirás.

 

 

 

Psicólogo: Entendemos por psicólogo a la persona que ha realizado la carrera de psicología dentro de sus distintas ramas y puede trabajar en distintos ámbitos como: educativo, trabajo, clínica, salud, social, forense… El ámbito al que se dedique dependerá de la especialización posterior que haya realizado el psicólogo.

 

 

Por lo que si yo estoy buscando un psicólogo debo tener clara la función que quiero que realice para elegir la especialización que me interese. No sabrá lo mismo un psicólogo especializado en psicología jurídica que un psicólogo social o clínico.

 

 

 

Psicólogo clínico: Dentro de las especialidades de psicología, el psicólogo clínico es el único que ha pasado por unas oposiciones (PIR) y que ha recibido una formación reglada de 4 años para poder ejercer en la sanidad pública.

 El especialista en psicología clínica según lo define la ley tendrá las siguientes funciones: Será el responsable de realizar el diagnóstico, evaluación, tratamiento y rehabilitación de los trastornos mentales, emocionales, relacionales y del comportamiento. Es decir aquellas enfermedades mentales que conocemos como depresión, ansiedad, adicciones, trastornos alimentarios, esquizofrenia… Por ello sólo los especialistas serán los encargados de la atención psicológica en estos casos.

 

 

 

Psicólogo de la salud: Es una figura de reciente creación  para realizar unas funciones distintas de las que realizaría un psicólogo clínico. Será aquel psicólogo que realiza un máster en psicología sanitaria. Este máster acaba de crearse, por lo que los primeros profesionales de este ámbito surgirán con la primera promoción del máster.

 

Sus funciones se ejercen sólo en ámbito privado y consisten en la atención psicológica a personas que no tienen un trastorno diagnosticado si no problemas menores que afectan a la adaptación en su vida cotidiana. Por ejemplo situaciones de insatisfacción vital, problemas adaptativos tras algún cambio importante, duelos, estrés laboral...Tendrá por tanto una función de promoción de la salud y prevención de la enfermedad. Para que estos problemas que se inician no lleguen a constituir un diagnóstico que ya tendría que ser atendido por el especialista clínico.

 

 

 

Terapeuta o psicoterapeuta: Aquí hay que tener cuidado en lo siguiente. Aunque podría parecer lógico, lo que se ve en la práctica es que hay terapeutas o psicoterapeutas que no tienen el título de psicología. Se ofrecen tal variedad de cursos dentro de este ámbito que por desgracia no siempre se exige a los asistentes que sean psicólogos o médicos. Por lo que si se quiere recibir una atención psicológica de calidad es importante considerar ese aspecto. Un psicoterapeuta será la persona formada en una determinada corriente psicológica, por ejemplo puede ser psicoterapeuta desde la corriente gestáltica, rogeriana, psicodinámico, sistémico… Esto implica que su modelo de actuación será distinto dependiendo de la corriente en que se haya formado, por ejemplo si es gestáltico prestará más atención a los sentimientos e historia presente de la persona; si es rogeriano potenciará como terapeuta la empatía, autenticidad y congruencia; si es psicodinámico profundizará más en la historia pasada de la persona y si es sistémico se centrará en el marco relacional de la persona.

Hay pacientes que por su manera de ser puede encajar mejor con una corriente u otra por lo que me parece algo importante a tener en cuenta cuando se elige un psicoterapeuta.

 

 

 

Coach: En este caso no es necesario que el coach sea psicólogo, aunque dependiendo del ámbito en que se mueva puede ser peligroso ejercer como coach sin tener ciertos conocimientos sobre el comportamiento humano. Quizá un coach que trabaje dentro de la empresa y sus procesos de coaching sean orientados a mejorar el rendimiento de un empleado aunque tenga que tener conocimiento sobre los procesos mentales y emocionales, no sea tan indispensable como aquel coach que ejerza en el ámbito del life coaching o coaching personal, en estos casos la línea que separa la labor psicológica y de coaching es muy fina y el coach no psicólogo puede toparse con problemas para los que el coaching sin unas bases psicológicas se quede corto.

 

 

 

Espero que esto os haya servido para conocer un poco más el trabajo del psicólogo y os sirva también como orientación a la hora de recibir una atención de calidad; ya que no suele haber mucha información al respecto y como pacientes se debe exigir la formación adecuada a cada profesional, para cada caso.

 

 

 

 

Elena de Miguel

Psicóloga y coach

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dom

27

abr

2014

¡ÉSOS, SON TODOS IGUALES! ¿Por qué consideramos a los miembros de otro grupo como iguales? 3 claves para acabar con los prejuicios

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sólo tenemos que abrir los periódicos o escuchar alguna conversación cotidiana para observar cómo se habla de que “los miembros de tal partido, las personas de tal país o de tal comunidad, son de tal o cual manera”.

 

 

En psicología al hecho de considerar que los miembros de otro grupo son más parecidos que los miembros del grupo al que pertenecemos se denomina “sesgo de homogeneidad exogrupo u homogeneidad fuera del grupo”.

 

 

 

Si somos jóvenes nos indignaremos si oímos a una persona de más edad que comenta que “los jóvenes de hoy en día sólo piensan en beber y divertirse” pensaremos que es injusto que se etiquete a todo el grupo como si fuera homogéneo.

 

 

Hablamos de sesgos cuando existe cierta tendencia a ver las cosas de una manera, pero esta visión está distorsionada o no considera todos los factores relevantes.

 

 

 

El sesgo de homogeneidad exogrupo nos aporta el beneficio que en psicología llamaríamos “economía cognitiva” es decir, nos ahorra tiempo y espacio en nuestra mente al poner determinadas etiquetas a un grupo y considerar que todos cumplen esas características, aunque de hecho no sea cierto.

 

 

 

El gran problema que tiene el sesgo de homogeneidad exogrupo es que da lugar a prejuicios y en casos más graves puede llevar a conductas discriminatorias.

 

 

 

Si yo considero que todos los jóvenes son iguales y empiezo a añadir etiquetas como “vagos”, “borrachos”, “impulsivos”… puede llevarme a justificar que a este colectivo se le ayude menos o incluso que se le pongan determinados castigos. Éste es sólo un ejemplo, pero puede verse claramente en colectivos como el gitano, las personas de piel oscura, los habitantes de una determinada región…

 

 

¿Cómo evitar dejarnos llevar por este sesgo?

 

 

Se han hecho diferentes investigaciones en psicología para intentar saber cómo acabar con los prejuicios hacia ciertos grupos. Algunos ejemplos serían:

 

 

-          Contacto y cooperación directa con los miembros de otro grupo desde una posición de igualdad: Si yo por ejemplo en una clase de niños de distintas procedencias donde he visto que hay conductas racistas les coloco en una tarea de cooperación donde para que el grupo gane cada uno tiene que cooperar para resolver la tarea. Me permitirá por un lado que se conozcan más en profundidad y por otro lado encontrar una meta que esté por encima del prejuicio existente.

 

 

-          Recategorizar: Si redefinimos los grupos y por ejemplo en esta misma clase en vez de “los españoles”, “los chinos”, “los marroquís”… ahora pasamos a ser la clase de 3º de primaria creando ciertos motivos, eslóganes, canciones que nos definan como tal nos veremos como parte de lo mismo.

 

 

-          Aprendizaje social: Que no es otra cosa que dar más información sobre los grupos más rechazados de una determinada comunidad. Por ejemplo, si yo en el periódico de una ciudad pequeña comienzo a incluir artículos sobre la vida de las gentes que componen esa ciudad hablando de sus costumbres, sus vidas. Podremos hacer que haya más conocimiento y aceptación de esa persona o grupo en cuestión dentro de la comunidad.

 

 

 

Como veréis el tema de los sesgos y los prejuicios es un tema complejo y al que tenemos que prestar mucha atención para no dejarnos llevar por ellos. Ya que en la sociedad no hay mucha conciencia ni demasiado trabajo sobre ello.

 

 

Os invito a que  a partir de ahora cada vez que os escuchéis diciendo alguna de estas generalizaciones paréis en seco y penséis si estaríais de acuerdo en que esa generalización se hiciera de vuestro grupo cultural, vuestro género, vuestra profesión… Si la respuesta es no, muy probablemente tampoco sea cierta para ese grupo.

 

 

De hecho en psicología hay estudios que demuestran que las diferencias inter grupos son mucho menores que las diferencias intra grupo. Es decir que en el grupo “españoles” hay muchas más diferencias entre ellos que si hago la comparación “españoles” “ingleses”.

 

 

 

 

Elena de Miguel

Psicóloga y coach

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mié

06

nov

2013

Depresión 3 signos que te ayudarán a identificarla

 

 

 

Mediados de noviembre del año 2013, el sol empieza a esconderse y cada vez brilla menos horas al día, salimos a trabajar temprano, nos metemos en un atasco, la radio nos recuerda que seguimos en crisis, que los parados siguen aumentando….

Podría seguir, pero ustedes como yo conocen esta rutina, y  no parece que nos ayuda demasiado a mantener un estado de ánimo positivo.

 

 

Hay datos claros que informan de que actualmente con la crisis, de las bajas laborales por enfermedad mental, más de la mitad son por depresión y la OMS calcula que en 2030 la depresión será el principal problema de salud, por encima del cáncer.

 

 

¿Cómo podemos entonces identificar los primeros síntomas que nos ayuden a tomar medidas antes de que sea demasiado tarde?

 

 

La depresión está caracterizada por un bajo estado de ánimo o por una pérdida en el placer que nos producen las cosas.

Estos cambios al principio pueden ser muy sutiles. Muchas veces van ligados a pérdidas de un amor, un trabajo, una muerte, muchas veces a un cambio de residencia como puede ser el caso de dejar un país e intentar adaptarse a una cultura distinta. Estos son grandes cambios que no todos podemos asimilar con la misma facilidad.

 

Otras veces no tiene porque ser algo tan aparente.

Pequeños cambios que quizá nos van alejando de nuestras relaciones, que nos hacen salir cada vez menos, dedicar menos tiempo a las cosas que nos gustan y cuando nos queremos dar cuenta estamos metidos en casa, alejados del mundo.

 

 

 

¿Qué nos puede dar entonces la señal de alarma de que algo no va bien?

¿Y lo más importante cómo podemos solucionarlo?

 

 

En primer lugar las emociones son un buen termómetro de cómo va nuestra vida. Si nos encontramos continuamente rodeados e inundados por tristeza, impotencia, frustración, desesperanza. Sería un buen momento para parar y ver que nos está pasando, de dónde vienen todos esos sentimientos. ¿Quizá de alguna situación que estemos viviendo? ¿Quizá de algún pensamiento que nos ronde la cabeza? Al prestar más atención probablemente encontremos la causa y eso nos ayudará a poder modificarla.

 

Falta de energía, fatiga crónica. Muchas personas con depresión pueden tener la sensación de que les falta fuerzas para enfrentarse a cosas que antes hacían sin el menor problema. Si no estás sometido a una gran actividad y te sientes cansado todo el día. Después de una analítica otra posible causa podría ser la depresión. Para estos casos en contra de lo que puede pensarse la mejor solución es precisamente incrementar la actividad para romper el círculo de cada vez hacer menos.

 

 

Cambios en el patrón de sueño. Muchas personas en el comienzo de depresión tienen un cambio en su forma de dormir. Puede que tarden mucho en dormirse, que se despierten a menudo durante la noche o que por el contrario duerman demasiado y les cueste horrores levantarse de la cama. En estos casos es muy importante establecer una adecuada rutina de sueño. Nada de bebidas excitantes ni alcóholicas, practicar ejercicio pero no a últimas horas de la tarde, no cenar demasiado ni demasiado poco, irse a la cama cuando se tenga sueño, realizar alguna actividad relajante antes de dormir.

 

 

 

Esto son sólo 3 ejemplos pero puede haber muchos más. A veces uno es capaz de superarlos sólo pero otras veces no es tan fácil y es necesario pedir ayuda. Ese es un paso muy valiente pero te recomiendo que si ves que no puedes sólo no tardes más y te pongas en contacto con un profesional porque como todo, cuanto más tiempo se deja pasar más profunda puede ser la depresión.

 

Para terminar os dejo un vídeo de la OMS sobre depresión y cómo afrontarla.

 

 

 

Elena de Miguel

Psicóloga y coach

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lun

07

oct

2013

Aclarando términos: Diferencias entre coaching y terapia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Muchas veces me preguntan por la diferencia entre ambas disciplinas. Hay gente que todavía no tiene clara la labor de un psicólogo y mucha más que no sabe en que consiste el coaching, por ello en esta entrada me gustaría aclarar algunas dudas y mitos sobre ambos procedimientos.

 

 

 

Para mí el coaching es un procedimiento principalmente para lograr objetivos. Desde esta perspectiva traemos algo que queremos del futuro (por ejemplo, quiero conseguir un mejor trabajo) es decir ¿qué quiero conseguir? hacia el presente ¿Cómo voy a conseguirlo?

 

 

Cuando el objetivo esté formulado de una manera objetiva, medible, que resulte alcanzable y motivante para el cliente se empezarán a establecer submetas y acciones concretas para lograrlo.

 

 

 

En este sentido sería mucho más concreto que la terapia. Ya que el psicólogo necesita recabar mucha más información sobre distintos aspectos de la vida del cliente para formular a partir de esa información sus hipótesis y el tratamiento más eficaz para cada caso. Por ello el procedimiento tiene que ser inevitablemente más directivo, aunque la directividad dependerá mucho del tipo de cliente y de la corriente del terapeuta.

Hay personas que aunque están pasando por un momento muy duro y se encuentran desbordados tienen un gran poder de introspección. Es decir se observan muy bien a ellos mismos y enseguida identifican cosas que no están funcionando bien. Otras sin embargo necesitan más guía por parte del terapeuta para hacerles consciente de cosas que no son capaces de ver por ellos mismos.

 

 

En coaching esto no es necesario ya que el proceso no es nada directivo, el coach formulará preguntas y es a partir de las respuestas del cliente desde las que se irá desarrollando el proceso. El coach siempre confiará en que su cliente es perfecto y tiene todas las respuestas para conseguir su objetivo sólo que todavía está en un punto dónde no es capaz de verlas.

 

 

Quiero centrarme sobretodo en este post en la que para mí es la principal diferencia entre coaching y terapia. Esta es, el tipo de cliente al que va orientado.

 

 

Una persona que acude a terapia en principio es porque presenta dificultades en su vida que no se ve capaz de manejar solo, estas limitaciones pueden afectar a algún área concreta como podría ser el caso de una fobia social o fobia a volar, o podría ser mucho más amplia como en el caso de una depresión o un trastorno de conducta alimentaria entre otros.

 

 

En coaching es necesario que la persona NO tenga estas limitaciones porque el proceso exige de recursos a la persona para contestar a las preguntas que le formula el coach, necesita ser capaz de formular un objetivo y de llevar a cabo acciones desde el principio para movilizarse hacia él.

 

 

Esta diferencia es muy importante a mi parecer, y personas que sean coach pero no sean psicólogos tienen que tener mucho cuidado  porque si  no distinguen a  personas con un síndrome clínico pueden conseguir la frustración de su cliente y de ellos mismos, entre otros muchos problemas más graves.

 

 

Algunas indicaciones que nos pueden indicar un problema psicopatológico son:

 

- Emociones demasiado intensas durante el proceso o gran presencia de emociones negativas en detrimento de las positivas.

 

 

- Incapacidad para generar soluciones u observación por parte del coach  de que la persona aplica siempre una misma solución que no funciona a distintos ámbitos de su vida y la persona no es consciente de ello.

 

 

- Sensaciones de incapacidad, desbordamiento, baja autoestima. La persona que acude a un coach puede tener cierto bloqueo a la hora de resolver un problema pero desde luego no están presentes todas estas sensaciones tan incapacitantes.

 

 

- Falta de recursos o habilidades. Si la persona no dispone de habilidades por ejemplo para relacionarse y es algo necesario para el logro del objetivo. Es imprescindible un entrenamiento previo en este aspecto.

 

 

- Inacción, a pesar de que se proponen acciones concretas si la persona constantemente dice que no se ve capaz de hacerlo sería necesario observar si existe algún otro problema clínico que lo está impidiendo.

 

 

Estos son algunos ejemplos pero si cliente o coach sienten durante el proceso que éste no avanza es necesario parar y plantearse si quizá alguno de estos puntos pueden estar influyendo.

 

 

Espero que con esto haya podido aclarar algunas dudas acerca de la barrera en muchos casos “líquida” entre terapia y coaching. No obstante si queda alguna duda podéis preguntarme y estaré encantada de contestaros :-)

 

 

 

Elena de Miguel

Psicóloga y coach

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mar

27

ago

2013

Cuidado con la obediencia a cualquier precio

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dom

21

abr

2013

La profecía autocumplida

¿Qué significa la profecía autocumplida? ¿Es posible que se cumpla aquello que tanto tememos o queremos? 

 

“Pigmalión fue un rey de Chipre, buscó durante muchísimo tiempo a una mujer con la que casarse. Pero, con una condición: debía ser la mujer perfecta. Frustrado en su búsqueda, decidió no casarse y dedicar su tiempo a crear esculturas preciosas para compensar. Una de ellas, Galatea, era tan bella que Pigmalión se enamoró de ella. La diosa Afrodita, quien, conmovida por el deseo del rey, le dijo "mereces la felicidad, una felicidad que tú mismo has plasmado. Aquí tienes a la reina que has buscado. Ámala y defiéndela del mal". Y así fue como Galatea se convirtió en humana”.

 

Este mito es en el que se basó el experimento aplicado a la psicología por Rosenthal y Jacobson:

 

En una clase  normal y con una capacidad similar sin grandes diferencias entre los alumnos, se le dijo al profesor que ciertos alumnos escogidos de manera aleatoria tenían una gran capacidad y un gran potencial para aprobar con éxito y buenas notas, y cuales iban a ser malos estudiantes y tener malos resultados. Obviamente el profesor creía que estos datos eran ciertos y se le dijo que en ningún momento transmitiera estos datos a sus alumnos.

Pasado un tiempo aquellos alumnos que el profesor creía que eran más inteligentes obtuvieron mejores notas y los que él pensaba que eran menos inteligentes obtuvieron unas calificaciones menores. A priori no había ninguna diferencia entre ambos grupos pero posteriormente estas diferencias se hicieron evidentes por lo que a éste efecto se le llamó Efecto Pigmalión o Profecía autocumplida.

 

4 factores afectan a la transmisión de ésta expectativa:

 

 

1. El clima, los profesores tienden a tratar de forma más cálida a los niños de los que se espera más, son más agradables con ellos en lo que les dicen y en su lenguaje no verbal.

 

2. Los profesores enseñan más materia a los niños de los que tienen mejor expectativa, ya que si piensas que un niño es menos inteligente no te esfuerzas al máximo en enseñarle más cosas.

 

3. Otro factor es la oportunidad de respuesta, tienen más oportunidades de responder los niños de los que se espera más. Les preguntan más veces y les dejan contestar más ampliamente. También les ayudan a dar forma a su respuesta trabajándolas con ellos.

 

4. El efecto feedback, esto quiere decir que aquel del que se espera más, más se le refuerza y alaba por dar un buen resultado.

Cuando la respuesta es incorrecta sin embargo se puede observar que el profesor admite de niños de los que espera poco una respuesta de más baja calidad.

 

 

Esto no afecta sólo al ámbito escolar si no que es muy importante en el área laboral, en cualquier relación social y sobretodo en cómo unos padres tratan a sus hijos.

Afecta en ambos sentidos es decir se puede crear en la persona tanto una expectativa positiva o negativa.

No se trata de reforzar indiscriminadamente lo que se hace pero si de apartar ciertos prejuicios que podemos tender al tratar a las personas y prestar especial atención a aquello que hacen bien.

 

De esta manera si un jefe confía en que tiene el mejor empleado, que es capaz de resolver los problemas que se le presentan y actúa en consecuencia es más probable que ese empleado acabe actuando conforme a esa creencia.

Si un padre cree algo tan simple y que se dice tan frecuentemente “hijo, es que mira que eres un desastre” es probable que ese niño acabe interiorizando ese mensaje y actuando en consecuencia.

 

Así que mucho cuidado sobre las expectativas que tenemos de la gente que nos rodea y de nosotros mismos; del lenguaje que utilizamos y los pensamientos que tenemos, porque podemos provocar que tanto lo bueno como lo malo ocurra, y esto no se trata de arte de magia, si no que obviamente si piensas que algo te va a salir mal o que no confían en ti, no te esforzarás lo mismo que si sabes que esa persona espera lo mejor de ti.

 

 

 

 

Elena de Miguel

 

 

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mar

16

abr

2013

Indefensión aprendida

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