La infidelidad en la pareja, ¿se puede superar?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dentro de las personas que acuden a atención psicológica en pareja, la infidelidad es uno de los motivos más frecuentes de consulta. Algunos autores como C. Campo y J.L. Linares que se han dedicado durante mucho tiempo al trabajo con parejas, han definido la infidelidad como  la ruptura del compromiso de exclusividad por parte de uno de los miembros de la pareja. Suponiendo que ambos habían aceptado previamente este compromiso. Puede ocurrir de manera puntual o prolongada y paralela a la relación primaria. Se han encontrado muchos matices acerca de lo que supone; ya que tradicionalmente se consideraba mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio, pero también puede incluirse el componente emocional de dedicar tiempo y esfuerzo a otra persona o una combinación de ambos. Además con el uso de las nuevas tecnologías la complejidad del asunto ha aumentado.

 

Si no se logran resolver dentro de la pareja los problemas ocasionados por la infidelidad,  se arrastrarán conflictos derivados de la falta de confianza y el rencor que impedirán que la relación de pareja progrese y los conflictos queden “enquistados”.

 

Previamente a la infidelidad la pareja tiene unas reglas de funcionamiento donde cada uno ofrece y recibe ciertas cosas del otro, también hay una distribución concreta del poder que varía de unas parejas a otras. Todo esto hay que renegociarlo tras la infidelidad, ya que se ve afectado. Normalmente el miembro que realiza la trasgresión a través de la culpa se sitúa en una posición inferior que se hace patente de manera frecuente por frases cómo “estamos así por tu culpa”; en otras relaciones de pareja también puede entrarse en una espiral de venganza centrada en el “ojo por ojo”.

 

Además de la redistribución del poder son frecuentes ciertas formas de relacionarse. En primer lugar debido a la desconfianza dentro de la pareja, se instauran conductas persecutorias que tienden a retroalimentarse, ya que la conducta defensiva del miembro trasgresor tiende a interpretarse como una confirmación de que algo oculta generando a su vez más desconfianza.

Otro patrón frecuente es el de estar siempre en deuda, ya que aunque se pida una reparación al miembro trasgresor, nunca suele ser suficiente y se sigue prolongando en el tiempo esta deuda. En terapia el trabajo con estas interacciones será fundamental para que la pareja pueda superar su crisis, si es lo que ambos quieren.

 

El hecho de continuar o no con la relación es una decisión compleja que tendrá que ser tomada por ambos miembros de la pareja en base a cómo evalúen la situación ocurrida, las expectativas respecto a la pareja, la situación familiar y personal, así como las historias personales previas de la propia pareja.

 

En caso de precisar un proceso terapéutico la labor primaria del terapeuta será clarificar cuál es el objetivo real del tratamiento, ya que aunque a veces ambos están de acuerdo en intentar mejorar su relación de pareja, a veces este no es un objetivo que comparten ambos y en otras ocasiones puede que lo que desean sea buscar ayuda para resolver el vínculo de una manera más conciliadora.

 

Elena DMA

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