¿Son los fármacos la única solución a la psicosis?

La respuesta es NO.  Y por ello mi misión hoy es acercaros lo que plantea Seikkula con el DIÁLOGO ABIERTO como alternativa al modelo farmacológico para tratar la psicosis. Para los que no les guste mucho leer, os pongo el vídeo que explica perfectamente en qué consiste. Es largo, pero merece la pena.

 

 

El Diálogo Abierto es un modelo finlandés que emerge con gran fuerza y buenos resultados, cambiando la mirada hacia el tratamiento en la comunidad. En Laponia Occidental, donde surge tenían un serio problema con la incidencia de la psicosis, en la década de 1970 y principios de 1980, cada año se daban al menos 25 nuevos casos de esquizofrenia, siendo la tasa de incidencia el doble o incluso el triple que en otras partes de Finlandia y resto de Europa, convirtiéndose además en enfermos crónicos. Hoy en día esto ha cambiado, ofreciendo unos resultados admirables.

 

 

El rumbo cambia cuando en 1969, Yrjö Alanen, un psiquiatra finlandés que tenía formación psicoanalítica, llegó al hospital psiquiátrico en Turku. Alanen pensaba que las alucinaciones y los delirios paranoides de los pacientes esquizofrénicos, cuando se analizaban detenidamente, muestran historias con sentido. Propone por tanto escuchar a los pacientes. Durante 15 años crean lo que llamaron “Tratamiento basado en las necesidades” que como su nombre indica pretendía adaptar el tratamiento de manera específica a cada caso. Además pusieron en marcha la terapia familiar con cada uno de los pacientes. Se trataba con el paciente y la familia el poder construir una nueva narrativa que le permitiera observar sus logros previos y seguir adelante. Sin preocuparse tanto en la reducción de los síntomas psicóticos en sí.

 

 

Jaakko Seikkula, profesor de psicoterapia en la Universidad de Jyväskylä. Además de trabajar en el Keropudas Hospital de Tornio durante casi veinte años, ha sido el autor principal de varios estudios que documentan los resultados extraordinarios de los pacientes psicóticos en Laponia Occidental. Junto con otros autores, desarrollaron lo que llamaron la terapia de Diálogo Abierto, que era una sutil variación del Tratamiento Adaptado a las Necesidades de Turku. Su manera de entender la psicosis es la siguiente: creen que la psicosis surge en relaciones sociales severamente dañadas. "La psicosis no vive en la cabeza. Vive entre los miembros de la familia y entre las personas". "Está en la relación, y el psicótico es quien la hace visible. Él o ella ‘carga con los síntomas’ y tiene el peso de llevarlos". De ahí la importancia de las reuniones familiares a las que asiste el equipo en casa del paciente.

Ellos plantean una serie de principios que son necesarios a lo largo de todo el tratamiento:

 

 

-          Respuesta inmediata. La primera reunión de tratamiento se organiza dentro de las primeras 24 horas tras el primer contacto. Consideran que la crisis es un momento de desconcierto que permite hablar de temas que más tarde se hace difícil introducir.

 

-          Flexibilidad y movilidad. Flexibilidad significa garantizar la adaptación de la respuesta terapéutica a las necesidades cambiantes de cada caso. La movilidad se refiere a que el lugar donde reunirse se selecciona cuidadosamente. Dan preferencia a los contextos naturales.

 

-          Responsabilidad. Nadie llega al equipo de diálogo abierto a través de una derivación. Lo único que cualquier persona que necesite ayuda tiene que hacer es llamarles por teléfono. El profesional que recibe la llamada asume la responsabilidad de organizar el primer encuentro y de invitar a los participantes y acompañará, junto con algún otro miembro del equipo, todo el proceso.

 

-          Garantizar la continuidad psicológica. El mismo equipo asume desde el inicio la responsabilidad del tratamiento por el tiempo que sea necesario

 

-          Perspectiva de la red social. Una crisis es aquello que el entorno cercano de alguien define como tal a partir de determinados comportamientos que no responden a las expectativas previas.

 

-          Tolerancia a la incertidumbre. El primer reto de una intervención en crisis es aumentar la seguridad de la situación. Esto se consigue construyendo un sentimiento de confianza en un proceso compartido, cuyo objetivo es movilizar los recursos psicológicos del paciente y su red social. La ansiedad que genera la incertidumbre, el no saber qué hacer ante una situación crítica, activa la necesidad de dar respuestas rápidas. Por eso, el planteamiento en las reuniones de tratamiento es aplazar la toma de decisiones sobre la acción hasta que el diálogo produzca una respuesta que disuelva la necesidad de actuar.

 

-          Dialogismo “el arte de pensar juntos”. Todas las voces son importantes.

 

 

Para verlo sobre la práctica podéis ver el documental que amplía este pequeño recorrido por la historia del Diálogo Abierto y el cómo ponerlo en marcha. Por suerte, hay esperanza.

 

Elena de Miguel

Psicóloga

 

 

 

 

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