¿Qué es mindfulness o atención plena?

 

 

 

Seguramente que muchos de vosotros habréis oído alguna vez esta palabra, pero quizá pocos os hayáis adentrado en conocer lo que realmente significa. Como todas las modas muchos dirán que han practicado “mindfulness” alguna vez, sin embargo es difícil practicar algo que es más bien una actitud ante la vida.

 

 

Durante mucho tiempo los psicólogos nos hemos esforzado por extender la idea de que es posible “controlar el estrés o los pensamientos”. Resultando en muchas ocasiones frustrante para pacientes o terapeutas que no lograban “eliminarlo” como si de una mala hierba se tratara. Esta creencia nos persigue a los psicólogos en la mayoría de nuestras consultas cuando un paciente dice “quiero que me quites esta ansiedad, esta depresión, este sufrimiento…” Resulta complicado en ocasiones explicar a la persona que tienes en frente que esta labor que ha leído en múltiples libros de auto ayuda y que está tan extendida en la sociedad es una hazaña imposible de alcanzar.

¿Cómo explicar esto sin caer en el desánimo o la desesperanza?

 

 

 A veces hay que partir de los múltiples intentos anteriores  de la persona de “eliminar aquello que les hace sufrir” y hacerles ver que quizá si tras tantos intentos no lo han conseguido, no es porque sean unos inútiles, si no porque el camino que han elegido no es el adecuado. Esto sorprende a quien lo escucha por primera vez y si después de esto deciden quedarse y seguir pensando juntos, será el momento de plantear la siguiente idea.

 

 

Imaginemos que tenemos dos botones dentro de nosotros. Uno que controla el nivel de sufrimiento al que estamos sometidos y otro que controla nuestra tolerancia al mismo. Todos pasamos nuestra vida intentando controlar el primero para saber la manera de reducir ese nivel y lo único que conseguimos es que el botón aumente de intensidad, pocos se fijan en el otro botón que ofrece una nueva posibilidad: Aumentar nuestra tolerancia al sufrimiento.

 

 

Es aquí donde podemos enlazar con la idea de lo que supone el mindfulness o atención plena. Gran parte del sufrimiento de nuestra vida surge de la frustración de no poder manejar el primer botón. Nuestra mente nos bombardea con multitud de mensajes que nos recuerdan lo inútiles que somos, como en aquella asignatura de la carrera que suspendiste a pesar de estar todo el verano estudiando o como en esa otra ocasión en que conociste a una chica que te encantaba y no fuiste capaz de decirle nada y podríamos seguir… Si caemos en el error de creer a pies juntillas estos pensamientos, ya no estaremos sufriendo solo por la situación presente si no por el conjunto de errores anteriores que nuestra mente se encarga de mostrarnos.

 

 

La mente funciona así y no podemos pararla… ¿qué hacer entonces? Ser conscientes de cuando este mecanismo comienza a funcionar y ocuparnos de volver al presente. Un mecanismo que suele utilizarse para esto es la respiración. Observar nuestra respiración nos recuerda que solo respiramos en el presente. Existen otros mecanismos  para devolvernos al presente como son los sentidos: solo vemos, oímos, sentimos y olemos en el presente, por lo que si nos centramos en ellos volveremos a conectar con la situación presente.

 

 

¿Qué es entonces mindfulness?

 

Atención al presente + aceptación

 

 

Atención a pensamientos y emociones sin juzgar si son correctos o no. Sin intentar apagar el botón del sufrimiento por muy molesto que nos resulte, aceptando que no depende de nosotros poder apagarlo, pero si depende de nosotros poder aumentar nuestra tolerancia hacia él mediante el “desapego”, es decir, no dejándonos llevar por todos los pensamientos que produce nuestra mente, dejarlos pasar y volver a conectar con el presente.

 

 

 

 

 

Mindfulness es simplemente…

 

 

“ser consciente de lo que está sucediendo ahora mismo sin desear que sea diferente.

 

Disfrutar de lo agradable sin aferrarse a ello, cuando cambie (porque lo hará),

 

Permanecer con lo desagradable sin temor a que siempre sea así (porque no lo será)”

 

James Baraz

 

 

 

 

 

 

 

Elena de Miguel

Psicóloga

 

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