Instalados en la crítica: 5 pasos para que tu crítica sea constructiva

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Más de una vez he pensado que a veces deberíamos pagar una módica cantidad por cada crítica que hacemos al otro. No me refiero a las críticas constructivas formuladas desde la bondad y la humildad de intentar mostrar al otro una manera distinta de hacer las cosas; si no de la crítica destructiva que destruye sin aportar nada. Quizá si nuestra crítica tuviera un pequeño precio nos pensaríamos dos veces si hacerla o no.

 

 

Actualmente las redes sociales contribuyen a esto, ya que el “anonimato” que ofrecen, permite decir cualquier cosa sin medir el daño que puede hacer a quien lo recibe, pero no solo las redes sociales. Nosotr@s cada día a nuestros familiares, hijos, novias, amigos, compañeros de trabajo, subordinados… “menudas pintas llevas”, “vaya mierda de comida, no me gusta”, “no dices más que tonterías”, “¿no sabes hacerlo mejor?”… Podría seguir pero creo que os hacéis una idea de la cantidad de frases que sin pensar lanzamos al otro sin pensar un momento en cómo se puede sentir con ello.

 

 

Hace poco compartía un artículo que hablaba de los beneficios de estar un mes sin quejarse. Me pregunto cuál podrían ser los beneficios de estar tan solo una semana sin hacer críticas destructivas. Estoy segura que nuestras relaciones claramente mejorarían.

 

 

 

¿ Y Cómo podemos hacer críticas que no dañen?

 

 

1. Escucha con atención a la otra persona y sus motivaciones a la hora de hacer lo que ha hecho. Poniéndote en su lugar. Intentando entender por qué ha hecho lo que ha hecho.  Plantéate también,  si la persona desde su visión tenía alternativa o no. Puede que simplemente actuara así porque no podía hacer otra cosa. Si es así. Es mejor callarte.

 

 

2. Si se te ocurre una manera mejor de hacerlo ofrécela como una alternativa más, siendo consciente de que hay tantas perspectivas como personas y ninguna necesariamente mejor que otra. Si estas muy segur@ de que tu alternativa es mucho mejor que la del otro. Te ruego vuelvas al punto anterior.

 

 

3. Valora el esfuerzo del otro al hacer lo que ha hecho. Si has logrado ponerte en su lugar estoy segura que se te habrán ocurrido unas cuantas virtudes sobre el otro para hacer lo que ha hecho. Valentía, respeto, amor, honestidad… Házselo saber.

 

 

4. Contextualiza la crítica en un momento y acción determinados. Esto es: sé concreto. Y ten en cuenta que cuanto más tiempo pase desde que la situación sucede hasta que tú haces la crítica menos útil le será al otro y más fácil será que surjan mal interpretaciones.

 

 

5. Nunca utilices el verbo “ser”. Ej: “no seas cobarde, dile lo que sientes”, “mira que eres sucio, recoge eso”.  Si te refieres a un rasgo personal y no a la situación concreta automáticamente el otro se pondrá a la defensiva.

 

 

 

Por último un sencillo consejo a la hora de decirlo o no. Piensa y sé sincero contigo mism@ contestado a esta pregunta ¿a quién va a servir más la crítica a ti o al otro? Si es la primera opción la que motiva la crítica te recomiendo callarte. Muchas veces criticamos por diversos motivos que tienen más que ver con una misma que con el otro. Que vean lo inteligente que soy, demostrar poder, o aliviar nuestra propia angustia.

 

 

Ojalá que después de leer esto lo pienses dos veces  a la hora de criticar.

 

 

 

 

 

Elena de Miguel

 

 

 

 

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