El ciclo vital familiar




















En psicología no solo nos hemos centrado en el estudio del individuo. Cada vez cobra más importancia el entorno y sobre todo en el enfoque sistémico, la familia.

La familia es el primer sistema en que vive el niño cuando nace y el de mayor influencia hasta al menos la adolescencia.

Todas las familias desde que se crea una pareja hasta que la pareja decide tener hijos y estos van creciendo pasan por una serie de etapas, que plantean distintos retos a la familia. Dedicaremos hoy por tanto este espacio a analizar estas fases así como los retos que plantea cada una.

 


El ciclo vital familiar, son por tanto las distintas fases por las que atraviesa una familia, que promueven el crecimiento y desarrollo del ser humano en la familia y con la misma;  colabora en el desarrollo de sus potencialidades.



Cada etapa plantea una crisis a la familia, es decir, la familia tiene que poner en marcha nuevos mecanismos de adaptación para adaptarse al cambio.


Estas etapas son:


1. Formación de la pareja: implica generar acuerdos entre ambos miembros para el funcionamiento de la pareja y como gestionar los desacuerdos. Así como nuevas maneras de relacionarse con sus familias de origen y con sus amistades.

 

2.  Nacimiento de hijos y familias con hijos pequeños: el nacimiento de los hijos requiere una reorganización de los roles para incluir un nuevo miembro, nuevas reglas y nuevas tareas. Implica desarrollar habilidades parentales, y enfrentarse a la gran responsabilidad de criar a los hijos. Establecer normas que preserven su autoridad como padres pero que a la vez alienten  la autonomía de los hijos.

 Cuando empiezan a ir al colegio también tendrán que aprender a lidiar con un nuevo sistema, el escolar.

Además dentro de este espacio con hijos, la pareja deberá enfrentarse al reto de encontrar su propio espacio como pareja.

 

3. Familia con hijos adolescentes: los hijos al hacerse mayores van relacionándose con más gente y va cobrando cada vez más importancia el sistema de iguales (los amigos). Esto hará que los padres tengan que negociar sus reglas sobre todo en cuanto a la autonomía; ya que los hijos pedirán más independencia y tenderán a poner a prueba el sistema familiar.  Para que este proceso se complete con éxito es necesario que esta independencia vaya acompañada de responsabilidades.

 

4. Nido vacío: Los hijos, ahora adultos jóvenes, abandonan el hogar y los padres se enfrentan al final de su vida laboral y al reencuentro como pareja. La familia deberá aprender a gestionar el dolor por la separación de sus hijos y replantearse su vida en pareja.

 

5. Retiro de la vida activa y vejez: en esta etapa surgen nuevos temores (convertirse en un anciano inútil, temor a la muerte, temor a intentar otros estilos de vida…). Las tareas a resolver son mantener el contacto con la familia extensa, enfrentar las muertes de personas queridas, ocupar el nuevo rol de abuelo y hacer balance de la propia vida.

 



Como habréis visto estas etapas son universales y hacen que los miembros de la familia tengan que poner en marcha nuevas habilidades para adaptarse a cada una. Debemos tener claro que este es un proceso normal por el que todos pasamos. Todos los cambios en la vida requieren que seamos lo suficientemente flexibles para seguir y no quedar estancados en ninguna fase de este proceso.

 








 

Elena de Miguel


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