Trastornos de personalidad: ¿qué sabes de ellos?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El tema de la personalidad siempre ha sido controvertido en psicología. Para empezar ¿qué es la personalidad? Según la RAE de una manera muy simple, sería el conjunto de rasgos y cualidades que configuran la manera de ser de una persona y la diferencian de las demás. Pero claro siguiendo esta definición ¿qué es normal y qué no?

 

 

Para responder a esta pregunta se ha considerado que existe una patología de la personalidad cuando estos rasgos o cualidades que se han desglosado en (patrones de comportamiento, emociones y pensamientos)  son tan rígidos que impiden a la persona adaptarse a la sociedad en la que vive y le crean problemas al relacionarse con la gente de su entorno.

 

Las personas nos caracterizamos por tener que adaptarnos a múltiples entornos y tener que relacionarnos con personas muy diversas. Podríamos decir que tenemos que desempeñar diferentes roles. Una persona puede ser a la vez padre, esposo, médico, presidente de la comunidad de vecinos, jugador de futbol en el equipo del barrio… Parece obvio que esta persona no se comportará igual en cada uno de estos contextos.

 

A las personas que tienen trastornos de la personalidad les resulta muy complicado adaptarse a los cambios en el entorno y se encuentran especialmente afectados por ellos. A diferencia de otros problemas mentales los trastornos de personalidad son muy estables en el tiempo y suelen aparecer al final de la adolescencia que es cuando se considera que el carácter se está formando. Es por ello que son los más complicados de tratar.

 

Aunque se han utilizado múltiples clasificaciones dentro de los trastornos de personalidad la más ampliamente compartida es la que plantea el manual diagnóstico de salud mental (DSM). Según este manual dependiendo del tipo de dificultad que tenga la persona en la adaptación habría 3 tipos de trastornos:

 

 

Los llamados del grupo A “raros o excéntricos” se caracterizan por ser desconfiados y tener problemas en las relaciones, bien porque creen que les van a hacer daño, porque no les interesan o porque tienen creencias extrañas que su cultura no comparte.

Estarían dentro de este grupo:

 

  • Trastorno paranoide de la personalidad: interpreta las intenciones de los demás como maliciosas lo que le hace estar constantemente suspicaz y desconfiado.
  •  Trastorno esquizoide de la personalidad: no desea, ni disfruta de las relaciones sociales, por lo que tiende al aislamiento y a no disfrutar con apenas ninguna actividad. Siendo característico también la escasa expresión emocional ante las circunstancias, parece inmutable.
  • Trastorno esquizotípico de la personalidad: además de la dificultad para relacionarse tiene frecuentes distorsiones en la forma de pensar, con creencias y extrañas y comportamientos excéntricos.

 

En el grupo B “dramáticos, emocionales o inestables” se caracterizan por tener problemas en la regulación emocional siendo característica una excesiva emocionalidad o una ausencia de empatía dependiendo del tipo. Incluye:

 

  • Trastorno antisocial de la personalidad: es característica una ausencia de empatía no siendo consciente de lo que siente el otro lo que les lleva constantemente a violar los derechos de los demás para conseguir lo que desean.
  • Trastorno histriónico de la personalidad: se caracterizan por una emocionalidad superficial que parece teatral como si estuvieran constantemente actuando.
  • Trastorno narcisista de la personalidad: frecuentes sentimientos de grandiosidad con constante necesidad de admiración, llegando incluso a ser abusivos en su relación con otros.
  • Trastorno límite de la personalidad: es un patrón inestable en la emocionalidad y en la relación con otros con constantes sentimientos de vacío respecto a su identidad.

 

El grupo C son los “ansiosos o temerosos” en los que son frecuentes los sentimientos de miedo excesivos respecto a las relaciones sociales, a la separación o con una constante necesidad de control. Incluyen:

 

  • Trastorno evitativo de la personalidad: caracterizado por una excesiva sensibilidad al rechazo, la humillación o la vergüenza lo que les lleva a relacionarse poco.
  • Trastorno obsesivo de la personalidad: son personas perfeccionistas en exceso, con devoción por el trabajo y con dificultad para expresar afectos
  • Trastorno dependiente de la personalidad: son personas pasivas que tienden a que los demás asuman sus responsabilidades, sintiéndose incapaces de valerse por sí mismos.

 

Otro de los problemas que ocasionan estos trastornos es la dificultad para encuadrarlos en una determinada categoría. Se observa una gran relación entre varios de ellos, sobretodo del  mismo grupo. Es por ello que se están proponiendo modelos dimensionales, es decir, encontrar los rasgos que comparten todos para poder situarlos en un continuo. Por ejemplo algunas variables que se contemplan son: emocionalidad negativa vs estabilidad emocional, introversión vs extroversión, desinhibición vs autocontrol…

 

Como ya decía anteriormente el tratamiento de estos trastornos es el que más dificultades ha ocasionado en psicoterapia, considerándose en ocasiones el tratamiento de por vida o al menos en los momentos de cambios importantes de la persona. No obstante cada vez se están haciendo más avances para entenderlos mejor y hay terapias que han demostrado que funcionan.

 

Espero que esta explicación arroje un poco de luz a este complicado tema.

 

 

 

Elena de Miguel

 


 

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