¡Enfréntate a tus miedos!

Enfrentarse o salir huyendo. ¿Cuantas veces nos lo hemos preguntado?

 

 

Lo más fácil es salir corriendo, pero no nos paramos a pensar las consecuencias que puede tener la evitación.

 

 

 

Cuando un miedo comienza a formarse es todavía algo manejable. Si lo vamos alimentando con la evitación pasa a ser una enorme fiera que no hay por dónde cogerla. Así se generan las fobias o miedos irracionales.

 

 

 

Ante eso se suele pensar o decir “pero si sé que es absurdo tener miedo a esto, pero no puedo evitarlo”. ¿Por qué pasa esto?

 

 

 

Cuando empezamos a evitar enfrentarnos a algo estamos enseñando a nuestra mente a temerlo. Es como si empezáramos a poner una alarma naranja sobre el objeto o situación fruto de nuestro temor que va haciendo más ruido con cada evitación. “¡Evítalo porque es peligroso! ¡Huye!”

 

 

 

El miedo es una emoción que a lo largo de la historia de nuestra especie ha cumplido una función adaptativa enorme, por lo que es una emoción muy potente. Aquellos  que no temían al león, corrían un gran riesgo de ser devorados.

 

 

 

Los tiempos han cambiado, seguimos expuestos a muchos peligros pero no siempre el miedo que sentimos es un miedo real, si no que a veces es fruto de la mente por esta evitación continua.

 

 

 

La próxima vez que sientas un miedo atroz ante algo que pienses racionalmente que no es peligroso o que normalmente la gente no teme, piensa que quizá es una falsa alarma.

 

 

 

Intenta poco a poco enfrentarte a él. Cada día un poquito más. Al principio será muy desagradable porque el miedo no se elimina de un día a otro, pero si persistes, irá perdiendo intensidad y un día te darás cuenta que efectivamente aquello que llevas temiendo durante mucho tiempo, no tiene ningún peligro.

 

 

¡Enfréntate a tus miedos!

 

 

Elena de Miguel

 

Psicóloga y coach

 

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