La profecía autocumplida

¿Qué significa la profecía autocumplida? ¿Es posible que se cumpla aquello que tanto tememos o queremos? 

 

“Pigmalión fue un rey de Chipre, buscó durante muchísimo tiempo a una mujer con la que casarse. Pero, con una condición: debía ser la mujer perfecta. Frustrado en su búsqueda, decidió no casarse y dedicar su tiempo a crear esculturas preciosas para compensar. Una de ellas, Galatea, era tan bella que Pigmalión se enamoró de ella. La diosa Afrodita, quien, conmovida por el deseo del rey, le dijo "mereces la felicidad, una felicidad que tú mismo has plasmado. Aquí tienes a la reina que has buscado. Ámala y defiéndela del mal". Y así fue como Galatea se convirtió en humana”.

 

Este mito es en el que se basó el experimento aplicado a la psicología por Rosenthal y Jacobson:

 

En una clase  normal y con una capacidad similar sin grandes diferencias entre los alumnos, se le dijo al profesor que ciertos alumnos escogidos de manera aleatoria tenían una gran capacidad y un gran potencial para aprobar con éxito y buenas notas, y cuales iban a ser malos estudiantes y tener malos resultados. Obviamente el profesor creía que estos datos eran ciertos y se le dijo que en ningún momento transmitiera estos datos a sus alumnos.

Pasado un tiempo aquellos alumnos que el profesor creía que eran más inteligentes obtuvieron mejores notas y los que él pensaba que eran menos inteligentes obtuvieron unas calificaciones menores. A priori no había ninguna diferencia entre ambos grupos pero posteriormente estas diferencias se hicieron evidentes por lo que a éste efecto se le llamó Efecto Pigmalión o Profecía autocumplida.

 

4 factores afectan a la transmisión de ésta expectativa:

 

 

1. El clima, los profesores tienden a tratar de forma más cálida a los niños de los que se espera más, son más agradables con ellos en lo que les dicen y en su lenguaje no verbal.

 

2. Los profesores enseñan más materia a los niños de los que tienen mejor expectativa, ya que si piensas que un niño es menos inteligente no te esfuerzas al máximo en enseñarle más cosas.

 

3. Otro factor es la oportunidad de respuesta, tienen más oportunidades de responder los niños de los que se espera más. Les preguntan más veces y les dejan contestar más ampliamente. También les ayudan a dar forma a su respuesta trabajándolas con ellos.

 

4. El efecto feedback, esto quiere decir que aquel del que se espera más, más se le refuerza y alaba por dar un buen resultado.

Cuando la respuesta es incorrecta sin embargo se puede observar que el profesor admite de niños de los que espera poco una respuesta de más baja calidad.

 

 

Esto no afecta sólo al ámbito escolar si no que es muy importante en el área laboral, en cualquier relación social y sobretodo en cómo unos padres tratan a sus hijos.

Afecta en ambos sentidos es decir se puede crear en la persona tanto una expectativa positiva o negativa.

No se trata de reforzar indiscriminadamente lo que se hace pero si de apartar ciertos prejuicios que podemos tender al tratar a las personas y prestar especial atención a aquello que hacen bien.

 

De esta manera si un jefe confía en que tiene el mejor empleado, que es capaz de resolver los problemas que se le presentan y actúa en consecuencia es más probable que ese empleado acabe actuando conforme a esa creencia.

Si un padre cree algo tan simple y que se dice tan frecuentemente “hijo, es que mira que eres un desastre” es probable que ese niño acabe interiorizando ese mensaje y actuando en consecuencia.

 

Así que mucho cuidado sobre las expectativas que tenemos de la gente que nos rodea y de nosotros mismos; del lenguaje que utilizamos y los pensamientos que tenemos, porque podemos provocar que tanto lo bueno como lo malo ocurra, y esto no se trata de arte de magia, si no que obviamente si piensas que algo te va a salir mal o que no confían en ti, no te esforzarás lo mismo que si sabes que esa persona espera lo mejor de ti.

 

 

 

 

Elena de Miguel

 

 

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